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14 de octubre de 2009

Coco

Cuando estaba en 2do de secundaria, un día a la hora de la salida me encontré tirada ésta botellita. Al abrirla, quedé completamente enamorada de la fragancia. En esos días no sabía por qué pero me gustaba mucho ver esa miniatura de frasco. Estaba encantada con su perfección. Después de un tiempo pude conseguir el perfume en su tamaño clásico, para que la esencia me acompañara en todo momento. Ahora es una de mis reliquias y cada vez que aspiro su indescriptible aroma, mi memoria olfativa se dispara con queridos recuerdos, que a partir de hoy también incluirán este día, cuando vi Coco avant Chanel.
Mademoiselle Gabrielle Chanel siempre me había fascinado, de la manera en que los maestros de la antigüedad continúan fascinando a través de tiempo y espacio, debido a que se admira al genio que crea algo que revoluciona, trasciende y perdura. Noches enteras me he perdido saboreando los diseños de la Maison, que son el epítome de la elegancia femenina. Siempre experimento una gran emoción cuando encuentro imágenes de sus modelos y perfumes. Admiro sus líneas pulcras, definitivas. Su mínimal de blanco, negro y dorado. Sus campañas de fantasía. El No. 5. La camelia. El tweed… todos son símbolos que adoro.
Entonces hoy, un día que no se anunciaba extraordinario, mi amado compañero de películas me sugirió que fuéramos a verla. Resultó una agradable coincidencia que fuera en el mismo lugar donde Harry 4 nos sorprendió aquella única vez en que he ganado boletos para una de sus Premieres. Pienso que hoy también corrió magia. De verdad no pudo ser más perfecta la ocasión, incluso disfrutamos de sala VIP y comida deliciosa. Y encima todo absolutamente inesperado. Estando así la situación, fue lógico que enloqueciera en el primer momento en que sus telas inundaron la pantalla. Me hipnotizaron todos los trajes, los accesorios, el mobiliario, los autos, las mansiones… los vestidos. Quedé rotundamente maravillada con el modo tan magistral en que fue representada esa época que también me encanta. Hubo tres ocasiones en las que mis ojos se anegaron en lágrimas… y es que no pude resistir la emoción al ver la calidad y cantidad tan grande de los vestidos que estaba presenciando.
Él me abrazaba, me comprendía y compartía mi emoción; fui totalmente feliz.
Ésta es la segunda película que me trastoca, conmueve, intoxica e inspira así. A la primera le dediqué mi tesis… más de un año de mi vida. No imagino cuáles puedan ser los efectos a futuro que ejerza sobre mí ésta cinta, pero lo que sí sé –y recuerdo con nostalgia y cariño- es que haberme encontrado esa botellita fue algo que marcó el inicio de mi gran amor por el diseño.

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