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4 de diciembre de 2011
25 de diciembre de 2010
Shidarezakura
Como todas "esas" ideas, no puedo recordar claramente cuando inicié el proceso de creación para Shidarezakura. Supongo que no hay inicio, sino acumulación de instantes que derivaron en uno en el que descifré la necesidad totalmente natural e inevitable de hacer un kimono. E inspiración como tal la ya la tenía, ¿quién no se ha maravillado por la belleza y el misterio de una geisha? Luego vino la parte intelectualmente divertida de investigar qué significa un kimono, tan asombrosos por su tradicional confección en la que no se desperdicia material y tan astutos para esconder su antiguo propósito de someter a la mujer.
Y un buen día decidí ir a la tienda de telas, sin boceto pero determinada a conseguir la tela principal, aquella que al momento de verla supiera que era la indicada: amor a primera vista con una tela, así la necesitaba y felizmente así la obtuve. Por aquella etapa estando en mi cuarto detuve la vista en un regalo que me dió una persona muy especial y supe que sería ideal incluírlo. A partir de ahí pude bocetar porque ya tenía la base para la paleta de color. Terminando el boceto fue cuando quise bautizarla y encontré el nombre perfecto en una hermosa flor: Shidarezakura, la flor del cerezo que llora.
Todo marchaba mágicamente. Lo siguiente fue dejarme llevar por mi gusto barroco-cauteloso y diseñar los detalles, luego ir en busca del material restante: tules, organzas, tafetas y satín malva, por supuesto. Entrar y salir de las tiendas hasta que el tiempo y el dinero lo permitieron. Dinero, agradezco que me limitara porque así pude incluír flores hechas a mano en vez de ser perezosa y comprarlas ya hechas. Luego trabajar. Cortes, puntadas, arreglos, flores de tela. Y en mis recuerdos siempre estarán las noches previas a las entregas como esta, el desvelo solitario con música favorita de fondo, terminando algún elemento que fue inventado de improviso, como cierta sombrilla que pinté y forré a las 3 de la madrugada. Dormir un poco y finalmente el grandioso día de poner cada pieza en su lugar. El maquillaje y el peinado hacen su aparición, tan divertidos ahora como lo fue con Catrina... esa secreta sensación...
Y un buen día decidí ir a la tienda de telas, sin boceto pero determinada a conseguir la tela principal, aquella que al momento de verla supiera que era la indicada: amor a primera vista con una tela, así la necesitaba y felizmente así la obtuve. Por aquella etapa estando en mi cuarto detuve la vista en un regalo que me dió una persona muy especial y supe que sería ideal incluírlo. A partir de ahí pude bocetar porque ya tenía la base para la paleta de color. Terminando el boceto fue cuando quise bautizarla y encontré el nombre perfecto en una hermosa flor: Shidarezakura, la flor del cerezo que llora.
Todo marchaba mágicamente. Lo siguiente fue dejarme llevar por mi gusto barroco-cauteloso y diseñar los detalles, luego ir en busca del material restante: tules, organzas, tafetas y satín malva, por supuesto. Entrar y salir de las tiendas hasta que el tiempo y el dinero lo permitieron. Dinero, agradezco que me limitara porque así pude incluír flores hechas a mano en vez de ser perezosa y comprarlas ya hechas. Luego trabajar. Cortes, puntadas, arreglos, flores de tela. Y en mis recuerdos siempre estarán las noches previas a las entregas como esta, el desvelo solitario con música favorita de fondo, terminando algún elemento que fue inventado de improviso, como cierta sombrilla que pinté y forré a las 3 de la madrugada. Dormir un poco y finalmente el grandioso día de poner cada pieza en su lugar. El maquillaje y el peinado hacen su aparición, tan divertidos ahora como lo fue con Catrina... esa secreta sensación...
Felices Vacaciones, y que tengan hermosas festividades!!
16 de septiembre de 2010
MExico Lindo
Es la parte de mi país que transmite las tradiciones. La que aprecia las flores. La que trabaja honestamente. La que hace de comer delicioso. Es la parte de México que vale la pena celebrar.El juego de pulsera y pendientes es del Estado de Zacatecas. La bolsa bordada es de Chiapas. Las botas ya las conocen, son las que utilicé para el disfraz de Alicia, aunque en realidad son de las que se usan para danza típica y se consiguen en el mercado de La Lagunilla en el D.F. El rebozo es de mi mamá, al igual que el cuadro que ella bordó y que usé de fondo.
Viva México, ca...!!Pásense un excelente puente! Sólo no se pasen de tequila, eh!
9 de septiembre de 2010
TerNflorac
Un poco debido a que me falta energía y otro mucho debido a que hay una cosa que me gustaría confesar y no puedo quiero. No, no quiero.
Siempre hay felicidad en la contemplación, pero claro, está el mundo y eso arruina todo.
Negro.
Terciopelo negro cubriendo todo. Eso es lo que los demás contemplan. Y adentro hay flores de acuarela. Pero esas a nadie le interesan.
Terciopelo negro y flores de acuarela. Para qué molestarse en decirlo todo: terNflorac. Para qué molestarse en hablar y arruinar todo desde ahora, si no hay prisa en confirmar el desengaño.
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